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¿Cómo lidiar con las personas tóxicas y vampiros energéticos?

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 09/28/2017

Los individuos tóxicos que crean de manera innecesaria enfado, amargura, conflicto y, sobre todo, estrés, son capaces de provocar enfermedades físicas y emocionales en las personas a su alrededor

Los suegros, compañeros de trabajo o de escuela, amigos cercanos e incluso la pareja, son personas muy cercanas que, sin deberla ni temerla, pueden ser tóxicas. Sus conductas pueden retar la lógica humana pues no sólo encuentran placer en crear caos e impactar negativamente en nuestras emociones, sino también en llevarnos hasta al borde de una crisis existencial.

Los individuos tóxicos que crean de manera innecesaria enfado, amargura, conflicto y, sobre todo, estrés, son capaces de provocar enfermedades físicas y emocionales en las personas a su alrededor. De acuerdo con varios estudios enfocados en el campo de la neurociencia, el estrés tiene un impacto realmente negativo sobre el cerebro: la exposición al estrés durante pocos días puede comprometer la efectividad de las neuronas en el hipocampo –un área importante en el cerebro, que es responsable del razonamiento y la memoria. Así que 1 semana de estrés puede provocar un daño reversible en las dendritas neuronales; 1 mes puede destruir las neuronas y afectar tanto el funcionamiento corporal como el desempeño laboral y emocional.

El contacto con personas tóxicas puede generar niveles exorbitantes de estrés a lo largo del tiempo, lo cual puede producir un bajo desempeño a nivel académico, laboral, emocional y espiritual. Y según el Departamento de Psicología Biológica y Clínica de la Universidad Friedrich Schiller de Alemania, la exposición a este estímulo causa fuertes emociones negativas, elevando la irritabilidad, crueldad, negatividad, el síndrome de víctima, entre otros.

Para regular el estrés generado por la interacción con individuos tóxicos es indispensable identificar las conductas del otro que nos están lastimando, tratar de comunicárselo de manera asertiva –por ejemplo, “comprendo que estás estresado, pero no me gusta cuando me tratas de esta manera porque….”– y en caso de ser necesario, poner límites o alejarse de esa persona. La idea es colocarse en un lugar seguro en el que se logre regular las emociones negativas, con el objetivo de permanecer en calma mientras dura la tensión o presión. Paralelamente es indispensable comenzar un proceso de autocuidado, es decir, dormir de manera adecuada, recurrir a una red de apoyo –amistades, familiares…– que permita una perspectiva más neutral, mantener una dieta balanceada y saludable, limitar el consumo de cafeína, ejercitarse diariamente, respirar profundamente –similar al método de meditación– y liberar la creencia de que el amor duele.

Este sencillo truco remediará tu impuntualidad para siempre

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/28/2017

¿Siempre llegas tarde a todo? Prueba esta sencilla estrategia para recuperar tu puntualidad perdida

La puntualidad es deber de caballeros, cortesía de reyes, obligación de cortesanos, hábito de gente de valor y costumbre de personas bien educadas.

Luis XVIII

Se trate de una cita con amigos, con nuestra pareja, de trabajo o de algún otro tipo, la puntualidad es uno de los mejores ejemplos de los contratos tácitos que se establecen en la convivencia cotidiana: citarse a una hora hace que todos los involucrados organicen su tiempo y ocupaciones en torno a ese acuerdo. Por eso, cuando alguien incumple con el compromiso, suele considerarse una falta de consideración hacia aquellos que sí respetaron lo dicho.

Si es tu caso y, como se dice, llegas tarde a todos lados, es posible que este sencillo truco que presentaremos a continuación resuelva de una vez por todas tu impuntualidad crónica.

En su blog I’am an Organizing Junkie (algo que puede traducirse como “Soy una adicta a organizar”), Laura Wittmann compartió una estrategia que ella emplea para llegar sin retardo a los encuentros de su día: medir las tareas de su día y la duración de éstas en retroceso y no hacia adelante (como usualmente hacemos casi todos), partiendo de la cita en cuestión.

Si, por ejemplo, debe estar a las 9 de la mañana en una junta de trabajo, procede de este modo:

9:00: junta
8:40: salir de casa, en tanto que llegar al lugar de la cita toma 5 minutos
8:30: tomar las cosas necesarias
8:25: lavarse los dientes
8:00: desayuno
7:30: peinarse y maquillarse
7:00: bañarse y vestirse
6:45: despertar

Cabe acotar que este truco requiere de al menos dos condiciones fundamentales. Una, que la persona sepa con certeza cuánto tiempo tarda en realizar determinada acción (hay quien desayuna en 15 o 10 minutos, por ejemplo). La segunda, que sea posible atender casi exclusivamente cada una de las tareas, sin distracciones (¡ni siquiera revisar Facebook!).

Si mencionamos esto es porque en muchos casos esas son las principales causas de la impuntualidad de una persona: por un lado, la poca conciencia que tiene de su propio tiempo (pensar, por ejemplo, que se baña “rápido”, cuando en realidad sus duchas son demoradas) y, por otro lado, el vicio contemporáneo del multitasking, por el cual creemos que podemos hacer muchas cosas a la vez, cuando en realidad cada una requiere de su propio tiempo.

¿Qué te parece? ¿Crees que con este hack ahora sí llegarás a tiempo a tus citas? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o en nuestras redes sociales.

 

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